“Loud pipes sabe live” | Los escapes ruidosos salvan vidas

Cada día, desde que amanece, la vida está llena de sonidos.  Agradables como las risas entre juegos de tus hijos, molestos como los del taladro del vecino un domingo por la mañana o los eternamente deseados como el sutil susurro de tu pareja pidiéndote guerra… pero está claro, vamos  a hablar de motos y no de atronar vecindarios, espantar señoras, ni estresar mascotas precisamente.

Os hablo del más armónico y delicioso sonido que una maquina montada por un ser humano puede emitir, el rugir que le da vida, la música de  nuestra pasión, nos habla, nos alienta, nos conduce…  y como reza el mítico refrán anglosajón, “Loud pipes sabe live” (Los escapes ruidosos salvan vidas).

No se trata de molestar, pero cumplir las normas es una cosa y otra es que las motos salgan con un sonido de fábrica que parece que sean de pilas. El sonido nos protege del resto de salvajes con los que vivimos en la ciudad.  Avisando al resto de usuarios de la vía, que alguien extremadamente vulnerable está cerca. También advierte de tu llegada a los aún mas vulnerables que nosotros, como son el niño que se suelta de la mano de sus padres o la mascota que cruza inocente.

La mayor de las amenazas, son los “superconductores”, aparentemente son enlatados normales, pero te equivocas. Estos dominan todo el espacio, no necesitan mirar por los espejos ni poner  el intermitente. Además, poseen la habilidad de cambiar de emisora mientras se  fuman un pitillo ajustando el GPS y se explotan un grano sin pestañear… lo sé, faltan manos, pero por eso son «superconductores». Y menos mal que se pasó la moda de los cazadores de Pokemons, eso ya era un nivel extraplanetario… ¿Estamos locos o que?

Aunque la percepción que se pueda tener de un motero es de seres impasibles, gallardos, con pinta de “malotes”, seguros de sí mismos y emocionantes machos que disparan los niveles de feromonas entre las mujeres, la realidad es que estamos indefensos ante todo lo que nos rodea. Podemos resultar atractivos, no lo dudo, pero eso no nos hace de acero.

Es por ello mi reclamo, una moto tiene que sonar a moto, tiene que hacerse notar, porque ese vivo ronronear avisa a los demás, les hace sentir tu presencia, te hace visible. Que una moto suene debería ser obligatorio, que cumpla la ley, pero que suene a moto.

 

Maestro Sampe | Francisco M. Sampedro