Para muchos, una locura. Para los héroes que allí corren, la manera de sentirse vivo, de ser libre y vencerse a sí mismo. Esperando en el Pit-Line justo antes de entrar a pista con la visera levantada puedes comprobar lo que de verdad significa esta carrera. La mirada de un piloto nunca miente y justo en ese momento comprendí el espíritu de esta convocatoria.

Si hablamos de velocidad pura, el espectáculo está en la categoría de Gran Premio. Pero si queremos entender lo que es esta carrera hay que pasear por los boxes, ver trabajar a los mecánicos, la cercanía de los equipos preparando las motos… Comprobar la edad media de los pilotos y descubrir, que entre las categorías de clásicas no encontraremos a pilotos menores de 35 años y si un buen grupo de ellos que ronda los 70. En esta carrera, como en todas, hay un primer clasificado, la gran diferencia es que en “El Circuito de La Bañeza” son muchos los que ganan.

Pilotos que tienen la cátedra de la vida ganada y en la mirada, entre arrugas y alguna gota de sudor, la necesidad seguir superando retos, compartir momentos, el hambre de un chaval para subirse a una moto y enroscar el puño para dejar atrás los achaques. No es la única carrera urbana que se disputa en nuestro país, pero sí la que refleja el ambiente del motociclismo en estado puro.

En la “grada”, el ambiente que generan los mas de 60.000 espectadores que a pie de pista abarrotan los 1.750 metros del circuito con sus 15 curvas protegidas con balas de paja es muy especial. Ya lo quisieran para sí circuitos organizadores de Grandes Premios del Campeonato del Mundo de Motociclismo, con instalaciones multimillonarias, presupuestos mareantes y a saber cuánta pasta invertida en marketing, a los que La Bañeza les moja la oreja.

Hay que tener mucha solera para que esto ocurra, estamos hablando de un motoclub local, compuesto por sus socios y voluntarios, gente que se da cita durante toda la semana y hasta el mismo Sábado de entrenamientos a las 5 de la mañana para terminar de repartir alpacas y cerrar la pista con su presidente incluido. Codo con codo, con el sudor de su frente, para que miles de moteros y aficionados llegados desde todos los rincones del país puedan disfrutar a pie de pista de un espectáculo que más allá de ser impresionante, es literalmente incomparable con cualquier otra cita en este país.

Así es el Gran Premio de Velocidad de la Bañeza, un misterio para muchos y un santuario para otros, que como dice Pepe Luís Alonso, si no existiera, habría que inventarlo. En esta ocasión he sido invitado junto a el y su inseparable compañero, Pepe Ruano (ambos directores de carrera del Circuito de Almería), para sumarnos al equipo de dirección de carrera del Moto Club Bañezano.

La experiencia ha sido inolvidable, mas allá de la labor realizada y la carrera en sí, porque hemos conocido a un equipo humano impresionante, casi abrumador. No hay palabras para describir como nos han recibido y el trato que nos han dispensado, haciendo mucho mas sencillo el reto ante el que nos habíamos presentado. Algo, por lo que estaremos eternamente agradecidos y en deuda.

Larga vida al Bañezano!!

Diego Soriano | Presidente C.D. Motonavo