Hoy voy a contaros cual es el protocolo que sigo al comprar una moto de segunda mano, ya sea para mi o cuando alguien me pide que lo acompañe. Así que doy por hecho que ya sabes perfectamente la moto que quieres, que has llamado al vendedor para comprobar que sigue disponible en las condiciones que se indica y te dispones a concertar la cita para ir a probarla.

*Advierto que la entrada es un buen tocho, pero es uno de los momentos mas cruciales, puedes acabar viviendo un calvario con una mala compra, así que la ocasión lo requiere, dicho esto, entramos en materia.

ANTES DE LA CITA, BUSCA INFORMACIÓN:

Pide al propietario toda la información que necesites, ahora sin cortarte un pelo, esto te evitará sorpresas. Desconfía de aquel que te ponga reticencias, del que quiera enseñártela de noche (que mal suena eso), de quién ponga excusas para arrancarla… Tienes que tener claro que si vende la moto tiene que darte toda la información necesaria con soltura y confianza en lo que dice, si no es así… malooo…

Busca todo lo que pueda decirte sobre la moto su matrícula y su número de bastidor, bucea en su expediente. Intenta averiguar los Km con los que ha pasado las últimas ITV y verifica en tráfico que está al día el impuesto de circulación, libre de multas y embargos.

Busca en internet cuales son los puntos débiles del modelo de moto y cómo comprobarlos. Échale un vistazo al manual de usuario de ese modelo, no serías el primero que se compra una moto antes del turno de una revisión “mas cara que la propia moto” (motivo de venta en muchas ocasiones).

Busca un amigo con una moto igual, un conocido en un taller o al menos alguien con cierta experiencia en compra/venta de motos que pueda acompañarte el día de la prueba. Ve siempre acompañado, igual necesitas mas de una prenda que dejar de señal, yo suelo llevarme al “prenda” de mi cuñado. En serio, hay vendedores particulares que se pueden mostrar reticentes a que pruebes su moto por diferentes motivos, pero hacerlo es fundamental para saber qué vamos a comprar. Además, la negativa puede ir acompañada de algún tipo de problema en la moto, por lo que sería una compra poco fiable, hay que ponérselo lo mas fácil posible al vendedor. Cuando vayas a probar una moto que te interesa, hazlo con el equipamiento para moto adecuado, además de protegerte estás demostrando al vendedor que eres un motorista responsable.

 

PRESENTACIÓN O PRUEBA EN PARADO:

La estética es importante, pero no determinante. Lo mas normal cuando te presentan la moto es estar atentos a roces, arañazos, golpes, pastas, si la pintura es original… si encuentras algún imperfecto,  lo mas fácil es que te cuenten aquello de que “un coche aparcando me la tiró al suelo”… Y aunque haya sido de una caída no te preocupes en exceso, porque en golpes pequeños no se sustituyen las piezas, pero en un piñazo gordo o rotura de piezas importantes, lo mas fácil y barato es ponerlo todo nuevo. Fíjate mas bien, en que plásticos y tapas encajen bien entre sí, un punto especialmente crítico en los scooter (si ha habido caída, normalmente se descuadran). Busca en la zona de la pipa de dirección, si la pintura está desconchada o repintada en esta zona… malooo… inspecciona chasis y basculante por si vieras algo así en cualquier parte.

De lo que si nos habla la estética, es del cariño que un dueño tiene por su moto y esto nos puede llevar a hacernos una idea de su nivel de mantenimiento. Está bien comprobar el estado de espejos, contrapesos y manetas, son las partes de la moto más expuestas en las caídas. Estribos y avisadores son testigos de las inclinadas, el que estén raspados dice que el dueño de la moto es un conductor “alegre” (o ha caído con ella). Los «bajos» de la moto son un buen indicativo del cuidado que ha tenido el dueño a la hora de bajar bordillos, así que cuerpo a tierra, revisa escapes y el estado de la quilla, mira si en la parte más baja del cárter hubiera alguna gota sospechosa. Busca zonas grasientas que delatarían fugas de aceite: retén de la palanca de cambios, juntas de culata y cilindro. Si la moto tiene pinta de estar recién lavada, no está de mas pasar un pañuelo de papel por las zonas críticas en busca de pistas frescas aunque parezcas Grissom el de C.S.I.

Ten en cuenta el estado de los neumáticos y la fecha de fabricación, porque a partir de los 4 o 5 años perderán efectividad, aunque de vista estén buenas, muchas motos de segunda mano llevan años con las gomas montadas. Si hay deformaciones, puede ser por rodar con una presión incorrecta, pero también se pueden delatar defectos en chasis o suspensiones. Verifica también el estado de las llantas y si tienen algún golpe o «llantazo». Observa el estado de desgaste del kit de arrastre, mira los tensores de cadena; al final de su recorrido quiere decir que la cadena ya se ha estirado y está la final de su vida útil. Los rodamientos, cuando las ruedas giran libres, incluso moviendo la moto en parado con el motor apagado, pueden emitir algún chirrido si los rodamientos no están en buen estado. Observa si la tornillería del motor ha sido manipulada.

 

 

Tienta los discos de freno, comprueba que la superficie esté plana, sin surcos y que el borde exterior no tenga mas de 2mm de escalón, si encuentras algo, abría que cambiarlos. Comprueba los recorridos de manetas o palanca y observa que el color del líquido de frenos no sea muy oscuro (viejo).

Con respecto a las suspensiones, comprímelas varias veces, tanto delanteras como traseras. Los muelles deben sujetar la moto arriba, con algo de recorrido muerto, pero no demasiado. El trasero no debe de retroceder mas de 3 cm. En cualquiera de los casos, si es así, los muelles han perdido eficacia, están desgastados. Delante se pueden sustituyen, detrás tocaría invertir en un amortiguador nuevo. Comprueba también que la horquilla no tire aceite por los retenes, si tiene aceite y te dicen que son los retenes, vete a las barras: si están marcadas o arañadas puede que ni con retenes nuevos lo soluciones

Llega la hora de arrancar la moto, encárgate de hacerlo tu, así verás si arranca bien, sin problemas y sin necesidad de trucos raros con el gas o el contacto. Hazlo con la moto en frío, si hay poca compresión en el motor le costará arrancar en frío, pero en caliente arrancará sin problemas. Si cuando llegas a la prueba la moto está caliente espera a que se enfríe, las prisas siempre son malas consejeras. En el escape no debe haber exceso de aceite: puede deberse a un desgaste de los segmentos, además observa óxidos y perforaciones.

 

Afina el oído, cascabeleos o sonidos metálicos dentro del motor pueden venir desde cualquier tornillo sin apretar, rodamientos… bielas en mal estado o hasta pedir a gritos un reglaje de válvulas. Si tiene ruidos “raros”, ojito. La mejor forma de identificarlos es haber oído antes un motor del mismo modelo que esté bien. Comprueba que el embrague no esté excesivamente duro y que no haga sonidos extraños con el motor en marcha, engrana marcha arriba y abajo.

Déjala que se caliente mientras analizas los sonidos del motor y echas una ojeada al radiador, observa que las celdas estén rectas, que no tenga golpes o signos aparentes de fugas. Acelera el motor en caliente y sin susto, tiene que sonar limpio y contundente, un motor de cuatro cilindros que suene como si tuviera dos es un motor viejo o al menos necesitado de un reglaje de válvulas. En cualquier caso el motor tiene que responder bien en cualquier régimen “sin atragantarse”. Llega la hora de ver saltar el ventilador (ese momento me encanta), comprueba que lo hace en el momento adecuado y que la temperatura de la moto se estabilice, si esto no ocurre es el momento de retirarse, si todo funciona correctamente ha llegado la hora de darse una vuelta.

Recuerda que en algunos casos puede ser un momento delicado, ofrece cuantas garantías sean necesarias, aquí tu acompañante puede jugar un papel fundamental, acompañando al vendedor en todo momento podrás dejar en señal cualquier documentación, llaves del vehículo con el que te has desplazado… Pero la moto hay que probarla, aunque sea con el dueño de paquete.

 

PRUEBA EN MARCHA:

Toca el pito (también tiene que funcionar), aléjate de forma elegante y empieza a acelerar, frenar y jugar con todas las marchas de abajo para arriba y de arriba para abajo tantas veces necesites hacerlo como para tener claro que todo está en su sitio, especial atención a segunda y tercera. Analiza los sonidos de la moto, estos nos van a transmitir mucha información, tanto los normales como los que no deberían existir. La amortiguación, si emite ruidos desvela que ha sufrido en exceso y puede suponer hasta un problema de seguridad.

Analiza detenidamente la frenada, si tiene ABS empieza con el trasero, observa si transmite vibraciones al manillar o transmite sensación de tener pulso, eso habla de una mal estado de los discos. A veces un poco de chirrido es normal, especialmente en mojado, pero si suenan mucho o siguen sonando estando calientes, esto puede delatar a unas pastillas gastadas o a unos discos dañados. Detente un momento para probar el estado de salud del embrague. Este es fácil de probar, mete una marcha larga y sal acelerando bastante. Si patina, está “listo de papeles”.

Seguimos para bingo, coge velocidad suficiente para poder soltar la moto y observa la dirección, si la moto tiende a ir hacia uno de los lados a baja velocidad esto es una mala señal. Abre gas, inclínala en la medida de lo posible y observa si se producen vibraciones o algún movimiento extraño. Para comprobar la compresión, busca una cuesta abajo, acelera y en una marcha corta deja que retenga todo lo posible. Si el motor está bajo de compresión saldrá mucho humo blanco por el escape.

Y si después de divertirte a lo Top Gear buscándole pegas a la moto te convence, llega la hora de cerrar el trato, pero sé puntiagudo y repasa con el vendedor todas las “taras” que hayas sido capaz de encontrar. Esto siempre va a jugar a tu favor. Si no te convence, al menos habrás ganado una experiencia.

 

CIERRA EL TRATO Y DISFRÚTALA:

De esas taras y tu habilidad como negociador o la de tu acompañante puedes arañar un buen puñado de euros. El intercambio del vehículo y la pasta se hace de forma simultánea, ni antes ni después, el llanto sobre el difunto, rellena la documentación, coge el juego de llaves y todo lo que hayas podido sacar de accesorios o recámbios originales y celébralo en el bar. Cumplido todo este proceso es mas fácil haber realizado una buena compra, dejando el menor margen posible a la “mala suerte”.

PD: Para ilustrar esta entrada he utilizado (por alusiones) la moto del “prenda” de mi cuñado el Mono, de ahí la decoración “Grease Monkey”. Una Bandit 400 que adquirimos hace dos años, cuya preparación es totalmente artesanal, con nuestras propias manos y en casa. Pero de preparaciones hablaremos otro día.

Espero poder haberos servido de ayuda una vez mas, hasta pronto y gracias por vuestra confianza.

Joaquín Marín | Doctor Pirulo