Si eres de los que aún piensa que Asistencia en Carretera significa que te llevarán a ti y a tu moto a casa cuando te quedas tirado, tienes que leer esto. La experiencia que vengo a contaros la sufrí en mis carnes, a la vuelta de la última edición de la Concentración Internacional de Faro. En ella, aprendí varias lecciones de un plumazo y quiero compartirlas con vosotros.Algunos ya habréis pasado por esto y otros habréis oído hablar de ello.

Para movernos a lomos de nuestra moto, como buenos moteros estamos siempre atentos a tener las revisiones al día, estado de la batería, alumbrado, suspensiones, sistema de frenada, presión de neumáticos, engrasado del kit de arrastre… Pero hay algo que todos los años nos recuerda religiosamente que en nuestra pasión hay que invertir de forma obligatoria, llega el momento de contratar el seguro y ahí, viene cuando  la historia puede escapar a nuestro control. En concreto, vamos a tocar el palo de la Asistencia en carretera.

Era la quinta edición que asistía al Algarve a disfrutar de unos días que ciertamente resultaron ser espectaculares, en esta ocasión, acompañado de un grupo bastante nutrido de compañeros del club. Llegamos el viernes a medio día y como siempre Faro no defrauda, gusta y sorprende en cada edición.

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La tortura comienza con el viaje de vuelta y una avería eléctrica en la N398, antes de incorporarnos a la autovía que nos traería de vuelta por Huelva. “No problem” comenté a mis compañeros, “tengo asistencia en carretera…” desenfundo el móvil y mas chulo que un 8 me dispongo a avisar a la grúa. Pero al realizar la llamada a mi compañía de seguros, me encuentro con una de las experiencias más extrañas y desagradables que me he encontrado tras muchos años viajando en moto. En principio todo parecía ir bien, me toman los datos, todo muy cordial, seguí cumpliendo trámites de forma rutinaria pero… Bingo!! No tenía ni puta idea sobre las coberturas de mi póliza y mientras mas insistía la chica en explicármelas mas gris se me ponía el día, a 40 gradetes y cascándome de lleno “el Lorenzo” en el arcén de una carretera portuguesa a 400 km de casa.

Las coberturas incluían la recogida del vehículo y reparación si la avería tenía menos de 8 horas de trabajo, con hasta 5 días de hotel si no hubiese disponibilidad de reparación inmediata en los talleres de la zona. Todo ello, para continuar el viaje sobre mi propia moto. Hasta aquí, mas o menos lo veo normal. Pero saco mi primera conclusión, si no pretendo continuar el viaje, mi moto nunca volverá a tener averías pequeñas. Siempre rotura de motor con humo blanco, “por favor no intenten arrancarla” y con un lazo a mi taller de confianza. Diferente es que te pille en un viaje de varios días, ante esa opción la respuesta de la compañía es genial.

En caso de tener una avería mas seria, como propongo en la conclusión anterior, tenía derecho al traslado del vehículo a mi residencia sobre la marcha si esta estuviese a menos de 300 kilómetros del suceso, pero estaba  a más de 400 Km y tenían que llevarla a la base. Es decir, los desplazamientos directos tienen un límite de Km. La moto ya llegaría a casa cuando hubiese una combinación que a la aseguradora le pareciese oportuna. Por lo tanto, me quedé mas tirado que una colilla y sin moto mas de tres semanas, así son las normas del juego. Si tu no lo sabías, yo tampoco.

 

Simplemente quería volver para poder trabajar el lunes y saber dónde estaba mi moto. Pero ese servicio no entraba en mi póliza y por una avería menor, mi compañía me privó del disponer de mi moto durante mas de tres semanas. Así las cosas, no me pusieron traslado escudándose en el hecho de no saber el alcance de la avería. Pero insistieron numerosas veces en si era posible terminar el viaje con cualquier compañero, como así fue.

Lo que me sentó fatal es haber caído en esta zancadilla, no se hacen responsables del viaje de vuelta a por tu moto al no ser ellos quienes te han llevado a casa, en caso de no querer esperar a traerla cuando a ellos les parezca oportuno. Atentos a este truco que tiene miga: amparándose en nuestra buena voluntad y en la del resto del grupo, ellos matan todos los pájaros de un tiro y ni te traen la moto, ni a ti y se ahorran los gastos hoteleros… Hay tres salidas, o te quedas allí y le “vendes la moto” a tu jefe de que estarás en Portugal unos días por una avería, o te vuelves a casa y pagas el extra de volver a disponer pronto de tu moto, o te quedas sin moto hasta que a ellos les cuadre el porte a tu taller.

¿Dónde está la asistencia en carretera? Pues desde donde te averías hasta el taller mas cercano, con dos cojones. Por cortesía del chaval de la grúa, el resumen de mi asistencia en carretera se extendió a la estación de servicio mas cercana, bien por el gruista portugués, si no, me frío como un huevo en la cuneta de la nacional o pierdo como mínimo un día de trabajo descansando en un hotel Luso.

Así que como consejo os diré que en primer lugar tenéis que revisar las condiciones de vuestro seguro y comprobaréis que asistencia en carretera tenéis realmente. Es muy importante conocer los Km de cobertura directa y que estos se ajusten al uso que das a tu moto, ademas del resto de parámetros que la acompañan.

En segundo lugar, pase lo que pase, “la moto ha gripado” y con esto tendréis derecho al traslado directo ya que la reparación es grande. A no ser que desees continuar la marcha por estar haciendo un viaje de placer de varios días.

En tercer lugar, espero que no os pase algo así. A mi se me fue el alternador, pero eso lo descubrí cuando dejaron la moto en mi taller de confianza y me queda este resumen: un mes sin moto cuando pensaba que desenfundando el teléfono nos llevarían a los dos a casa sobre la marcha. La compañía cumplió y yo aprendí lo que realmente significa tener “Asistencia en Carretera”, que conste que tengo una excelente póliza, pero desconocía por completo su funcionamiento.

Es la primera vez que hacía uso de este servicio de mi aseguradora, pero tras centenares de miles de Km en moto y años de experiencia he vuelto a aprender una lección, la cual quería compartir con vosotros. Espero que os sea útil, nos vemos en la carretera. Saludos compañeros.

Francisco Manuel Sampedro | Maestro Sampe